domingo, agosto 9, 2020

Italia juzgará a dos activistas gais que se besaron en público durante una protesta LGTBfóbica

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  • Stefano Bucaioni y su novio Antonio Fabrizio fueron denunciados, junto con otros activistas, por “quebrantar la paz social” de una concentración LGTBfóbica.
  • Sorprendentemente, el juzgado ha decidido no archivar la demanda, por lo cual tendrán que ir a juicio.

Últimamente parece que no hacemos más que desenterrar viejas heridas del pasado hablar de un pasado vergonzoso (y muy reciente) de nuestra querida Europa, esta Europa nuestra, esta Europa vuestra… en la que a la mínima que rascas la LGTBfobia más vergonzosa sale a la luz.

Ya os hemos hablado muchas veces del movimiento homófobo francés La Manif pour tous que fue, entre otras cosas, un experimento para diseñar un sistema organizado de acciones para impedir o retrasar lo más posible la aprobación del matrimonio igualitario en todo el mundo, polarizando además al máximo el debate social. No hemos hablado tanto de uno de sus spin-offs, el de los veilleurs (o vigilantes), unos aburridos que no tienen nada mejor que hacer que estar de pie mucho rato ocupando espacios públicos porque según ellos si el colectivo LGTB+ gana en derechos e igualdad la libertad de expresión y la democracia están en juego.

En definitiva, un conjunto de gente odiosa y absurda con mucho tiempo libre y un pequeño problema de attentionwhoritis.

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La actividad favorita de los “Sentinelle in piedi” italianos es pasar la tarde fingiendo que leen.

Cuando en Italia se empezaron a debatir dos proyectos de ley, uno contra la homofobia y otro de uniones civiles, a estos grupos que no tienen nada en contra de nosotros pero se pasan el día demostrando todo lo contrario les faltó tiempo para importar toda la maquinaria de psicotronia francesa.

El equivalente italiano de los veilleurs se hace llamar Sentinelle in piedi y organizaban sus performances de club de lectura callejera para, entre otras cosas, defender la familia tradicional y protestar contra la ley de uniones civiles. Una ley de uniones civiles que, por cierto, ahora el partido de Berlusconi dice que quiere modificar y que es tan light que en teoría debería tener el visto bueno de los colegas europeos de estas transtornadas personitas, esos que en otros países decían que estaban a favor de las uniones civiles para parejas homosexuales y que sólo se oponían a que se llamaran matrimonios.

A los activistas de Omphalos, una asociación LGTBI de Perugia, no les hacía mucha gracia, como es lógico, ver a esta gente tan desagradable manifestándose en contra de sus derechos en el centro de la ciudad y el 29 de marzo de 2014 acudieron a una de las reuniones “informales” (¡ja!) de los Sentinelle para mostrar su desacuerdo. Armados con una pandereta y boas de colores. Os contamos lo de la pandereta porque al parecer su ruido fue tan molesto para los que estaban en su momento de lectura silenciosa que pasó a formar parte del texto de la demanda que presentaron.

Como parte de la protesta Stefano Bucaioni, el presidente de la asociación, se besó con su novio Antonio Fabrizio, algo que por supuesto en Italia no es delito aunque seguramente a los Sentinelle les gustaría que lo fuera.

Los miembros de Omphalos no tenían permiso para manifestarse en ese momento, aunque imaginamos que tampoco lo habían pedido esos señores que espontáneamente habían aparecido allí para organizar la flashmob más aburrida y odiosa del mundo.

Como resultado de esta acción los activistas LGTB+ fueron acusados de quebrantar la paz social y en el texto de la demanda se precisa que acudieron a la plaza “cantando y bailando con una gran pandereta, boas de plumas, sombreros y sombrillas multicolores“. ¡Ya veis qué escandalera más grande, qué disgusto, hijas mías, por Dior! ¡Una pandereta de grandes dimensiones! ¡Perroflautas!

No podía falta el “¿es que nadie va a pensar en los niños?” que siempre tiene que adornar el discurso de los homófobos y continúan diciendo que  uno de los manifestantes “se acercó a otro varón y se besó con él en prolongada concupiscencia en la boca, en medio de Corso Vannucci y en presencia de numerosas familias con niños y jóvenes, muchos de ellos menores de edad, que llenaban el centro de la ciudad en ese momento, escandalizando a los transeuntes“.

Si ya nos parece totalmente ridículo el texto de la demanda contra la asociación todavía lo es mucho más que el juzgado de Perugia que se ocupa del caso haya decidido continuar adelante con el proceso en lugar de desestimarlo y archivarlo, como de hecho ha ocurrido con otros similares en Italia. En total, serán juzgados seis de los activistas de Omphalos que formaron parte de esta acción en la plaza. 

Stefano Bucaioni y Antonio Fabrizio

A nosotros, desde luego, nos parece que la paz social está en un peligro mucho mayor cuando vas tan tranquilo por el centro de la ciudad y te encuentras con un montón de gente dispuesta a airear que no mereces los mismos derechos que ellos.

Bucaioni dice que este proceso no tiene ningún sentido pero que acudirán con serenidad y tranquilidad al juicio y que llegados a este nivel de absurdez no esperan menos que una sentencia absolutoria. Tal como ha dicho, “Estábamos ejerciendo nuestro derecho de expresión, previsto en la Constitución italiana, de mostrar nuestro desacuerdo con una manifestación que incitaba al odio contra nosotros. Me parece absurdo tener que explicar que he besado a mi pareja, tendría que encontrar un país occidental en el que estuviera prohibido.

Una concentración de Omphalos en la puerta de los juzgados y en los carteles se lee “Denunciad@ por un beso” (sí, la fiebre de escribir con @ también llegó a Italia), “por amor ilegal”, “por ser maravillosa” o “por mi deslumbrante sombrero”

Fuente | Gay.it

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Queríamos llamarnos 'Agentes del Lobby Gay', pero ya estaba cogido. Vivimos de subvenciones para promover el homosexualismo.

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